Cuento

Se me había ocurrido hasta el título. “Cómo entiendo a mi abuela”. En principio lo había pensado en inglés —me pasa muy a menudo, las ideas aparecen in english—, “How I understand granny”, ni siquiera sé si está bien estructurada la frase. Es que había empezado con lo de la comida: No te cocino más, le había dicho. De ahí luego pasé a las críticas que le hacía mi mamá a mi abuela, es cuando me acordé de lo perra que pensaban que era.

Dulce

Pero no terminaba ahí, porque te casabas con mi prima. Y parece que no era sorpresa para mí: habías tenido una vida quebrada por miserias de la infancia, y tu actitud irreverente, mezclada con una sexualidad que se te chorreaba a cada paso, me enfermaba desde adentro.

Pequeño

Gustarte. ¿Por qué a través del intelecto? No sé. Creo que si te gusto no es más que por un mix extraño de atributos, comunes cuando son vistos con los de su misma especie, pero adorables si mezclados con otros de procedencias tan dispersas. Especialmente para vos, tan lleno de prejuicios, pobre.

Conocimiento

Por una revelación en circunstancia equis (durante la cual en un segundo experimenta muchas vidas simultáneas), un hombre descubre que puede ser quien quiere a cada instante; aunque no sabe cómo repetir la experiencia de modo consciente.

Mal momento

—Así que no. No creo haber hecho nada malo. Quizás lo creí en algún momento, pero, en retrospectiva, creo que no hay forma en la que podamos hacer algo mal. Saber eso es nuestro poder —no había terminado de decirlo cuando ya estaba arrepentida. Sabía que no era ni el lugar ni el momento para escupir algo así. Podía ver en sus caras que, de ahora en mas, para ellos, sería “la loca”.

Quien

En este nuevo mundo no existe la distancia y te estuve soñando tan consistentemente que estás conmigo.

Cotidianidad

Aunque intenté engañar a mi mente introduciendo nuevos temas por los cuales pudiera derivarse: el grano de la cara, el porqué de ir a trabajar todos los días a un lugar indeseable, el hongo del azulejo, mi deseo de ser libre (realmente libre) o mi recurrente dolor de rodilla, nada lograba despegar la materia transportadora de pensamientos de esta loca e inusual idea.

El libro

No estaba muy seguro, el libro podía desintegrarse en sus manos si lo abría. Sin tocarlo, sopló la cubierta; el polvo tomó vuelo y se iluminó al pasar por la ventana. Polvo mágico, pensó, y rió.

Amigos verdaderos

Escribir como vomitar. No como vomitar, como sacar un pañuelo de la boca. Pasar las palabras de un lado al otro. Mi imaginación como una puerta.

A veces la empujan hasta abrirla y entrar. A veces me paro mirando para adentro, pispeando el reloj hasta que las veo levantar polvo a lo lejos.

Liso y llano amor

A vos sí te veía: pantalón a cuadros, sombrero negro, saco largo negro. La escalera era angosta, empinada y de cemento. Estaba llena de tierra. Por qué me gustó la escalera (así, sucia y triste): porque sabía de tus otras vidas, conocía una en la que no eras pobre, en la que podrías haberme llevado a un lugar mejor. Lamentablemente para mí, en esa otra vida no me conocías.

La urgencia de estar juntos nos llevó a subir hasta la puerta (pequeña). La escalera y la puerta auguraban un cuarto mísero.