El libro

No estaba muy seguro, el libro podía desintegrarse en sus manos si lo abría. Sin tocarlo, sopló la cubierta; el polvo tomó vuelo y se iluminó al pasar por la ventana. Polvo mágico, pensó, y rió.

Amigos verdaderos

Escribir como vomitar. No como vomitar, como sacar un pañuelo de la boca. Pasar las palabras de un lado al otro. Mi imaginación como una puerta.

A veces la empujan hasta abrirla y entrar. A veces me paro mirando para adentro, pispeando el reloj hasta que las veo levantar polvo a lo lejos.

Liso y llano amor

A vos sí te veía: pantalón a cuadros, sombrero negro, saco largo negro. La escalera era angosta, empinada y de cemento. Estaba llena de tierra. Por qué me gustó la escalera (así, sucia y triste): porque sabía de tus otras vidas, conocía una en la que no eras pobre, en la que podrías haberme llevado a un lugar mejor. Lamentablemente para mí, en esa otra vida no me conocías.

La urgencia de estar juntos nos llevó a subir hasta la puerta (pequeña). La escalera y la puerta auguraban un cuarto mísero.

 

Recordando

Y cómo acceder a ese otro lugar, a esos otros lugares en los que estás, o no. Todo un misterio estar acá y allá. Todo un regalo el no ser por un rato, para descansar, para no estar separada.

Por ahora tengo esa escena y estas palabras (un puente, las palabras). Y la escalera.

 

Soy vos

En ese momento logra verse a través de los ojos de esa otra persona, y puede sentir el desconocimiento que siente hacia él (él mismo) y el placer de ser ella, porque estaba totalmente en paz con ella misma. El mundo de la mujer, a pesar de compartir con él lugar geográfico y momento histórico, era diametralmente opuesto al suyo.

Hombre trabajador

Esclavo, consumista, medio pelo. Sabe que el dinero no hace la felicidad pero busca el éxito económico creyendo que le dará la sensación de bienestar que tanto anhela.

Gana bien en su trabajo, pero le consume tantas horas del día que buena parte de su sueldo lo gasta en gratificarse tratando de compensar la pérdida de tiempo para sí mismo.

Cada tanto se sorprende discutiendo en su mente con compañeros de trabajo, jefes (sí, varios) y hasta transeúntes. El cree que son los otros los que, por uno u otro camino, lo llevan a la infelicidad.

Imaginación

Pequeño diagrama de dónde se me ocurre que estamos ubicados

Por dentro de todo lo creado
–planos de la realidad
–existencia humana
–imaginación
–todo lo creado

Me hacés bien y me hacés mal

El pasaje de no verte a verte era intimidante. ¿Eras vos? Mientras ocupe este lugar solo por momentos podré contestar esta pregunta. La nena hablaba demasiado. Le contestabas de una forma displicente, como si te tuviera harto.

Eras vos. Vos, detrás de esa cara, en aquel momento; pero no me reconociste. Bajé del subte antes de mi parada, con susto por haberte encontrado y perdido.

La araña infame

Dibujo de una araña hecho por un niño

Pensamientos que caminan por el lado de adentro. Que entran por las orejas o la nariz… vaya a saber uno por donde. Asustan como bichos.

Afuera y adentro

Logré parar por un rato, estoy exhausta, por lo menos se atenuó la desesperación. Duermo.

Esta mañana me levanté dormida, el café no pudo con mi sueño, tampoco el aire fresco al salir de casa. Trabajé dormida y volví a casa. Descansé, cené y me acosté soñando que no sabía que dormía.

Busco el dolor en cada huella. El pellizco que me despierte. Algo me dice que es mentira que no pasa nada. Tomo un sorbo de café y un pájaro canta.

(Un murmullo en mi garganta me sorprende. Las palabras se atropellan y mueren aplastadas.)