Ser de energía

Cartel con un ser antropomórfico en el que se marcan vórtices de energía dentro y fuera del cuerpo

“Para controlar la energía total tenés que mantenerte calmo y jugar con todo lo que está a tu alrededor: no veas el daño y éste no existirá.”

Preparándonos

He aquí dos temas: la superposición de todos los estados del cuerpo y la elección de una de entre la gran cantidad de posibilidades disponibles (cuando nos referimos a un fluir de acontecimientos). Creo que estas son las dos grandes diferencias que empezarán a surgir separándonos de lo que estuvimos viviendo hasta ahora. Esto puede crear confusión al principio.

Tuve este sueño sobre vos, eras joven y viejo al mismo tiempo, aunque no era totalmente al mismo tiempo, era más una secuencia –de joven a viejo– que se manifestaba aleatoriamente en un instante. Te mostrabas de esta forma. Tuve varios sueños en los que los sujetos de mi amo se mostraban así o, quizás, era yo la que los veía de esa forma.

¿Eran sueños? ¿O eran memorias del futuro? Las cosas por venir traen la promesa de la libertad total. Sólo que la libertad implica mucho más de lo que pensamos. Mejor aprendamos cómo administrar los recursos porque serán muchos, me atrevería a decir. Tener recursos infinitos exige de nosotros cierto entrenamiento para hacer uso de ellos adecuadamente.

Ojo azul

Parte de una cara que se funde en un cielo nocturno

A veces siento que alguien me cuida y sigue todos mis movimientos, que no estoy sola. Que soy parte de algo mucho más grande que este mundo.

Ejercicio 2

“E ste límite separa al mundo del todo. Podés llegar allí con la imaginación, o sea: si tu pregunta es cómo abrir la puerta, podés verte bajando una mini escalera que sale de la parte trasera de tu cerebro –cómo si tuviese una puerta de servicio–, al tocar el piso abajo, darte vuelta y ver la luz filtrándose por el intersticio que crea el marco con la puerta. Luego abrir. La luminosidad inundará todo hasta hacerlo desaparecer.”

Ondas

Ondas dibujadas sobre papel con lápices de colors y luego fotografiadas

Una de las piezas que elegí de mi pequeño experimento: fotografiar dibujos desde diferentes ángulos.

El libro

No estaba muy seguro, el libro podía desintegrarse en sus manos si lo abría. Sin tocarlo, sopló la cubierta; el polvo tomó vuelo y se iluminó al pasar por la ventana. “Polvo mágico”, pensó, y rió.

Abeja

Vista cenital de una abeja

En una época nos entreteníamos dibujando, copiando bichitos de cualquier lado. Así pasábamos los veranos cuando Itnas era tan chiquito que cabía en mi mano y el tiempo, un chicle rosa.

Afuera y adentro

Logré parar por un rato, estoy exhausta, por lo menos se atenuó la desesperación. Duermo.

Esta mañana me levanté dormida, el café no pudo con mi sueño, tampoco el aire fresco al salir de casa. Trabajé dormida y volví a casa. Descansé, cené y me acosté soñando que no sabía que dormía.

Busco el dolor en cada huella. El pellizco que me despierte. Algo me dice que es mentira que no pasa nada. Tomo un sorbo de café y un pájaro canta.

(Un murmullo en mi garganta me sorprende. Las palabras se atropellan y mueren aplastadas.)

Los chicos saben más

Dibujo en birome en el que se ve un mundo en el centro de la hoja con una ciudad intraterrena y árboles por fuera. A la izquierda, gente en lo que parece ser otro planeta. A la izquierda, una mano que asoma

Hace unos años, me encontré con este dibujo en la carpeta de plástica de mi hijo que me entregaron al final de su primer grado. No sé… no creo que a los seis años los niños hablen de ciudades intraterrenas… yo no hablaba con él de esas cosas. Aparte, me pregunto qué significa la mano que asoma por la izquierda. Quizás exagero, pero para mí este dibujo fue todo un misterio.

No él

Luego, me fui. Necesitaba no estar atrapada; tuve que dormir y despertar. Volver a mi sueño lúcido y volar. Podría encontrarlo ahí, en donde él puede entenderme, en donde no necesito hablar con palabras. En donde él también es libre.