Nuestra relación

Es increíble, lo sé. Aunque yo lo creo. Eso me hace diferente. No de todos, sino de la mayoría. No de vos ciertamente. Vos, que me ves a través de la pared.

La vida es principalmente lenta y aburrida. Tal vez no la nuestra (es decir, nuestra vida en común).

Grito

Ilustración de Caperucita Roja (versión libre). Secuencia: el lobo hablando con Caperucita - Caperucita convirtiéndose en lobo.

Este dibujo es parte de una serie que hice para un concurso de ilustración en el que el tema era el cuento clásico de los hermanos Grimm, “Caperucita Roja”. En las bases decía que también podía escribirse una nueva versión del cuento, ahí es cuando me di cuenta que me interesaba más escribir que dibujar.

Soy yo

Apenas movía la patita. Se había acomodado adentro de mi pelo para estar acorde (o más calentita). Pero a mí no me molestaba, es más, me gustaba un poquito porque me había olvidado que era una cucaracha y me había acordado más que venía de mí, de mi pelo, de mi voluntad de crearla. Venía de mi vida porque estaba en ella y era parte de mí por eso. Era yo la cucaracha… ERA YO LA CUCARACHA.

Me despierto toda transpirada. (Era yo la cucaracha.) En el espejo del baño no logro distinguirla tan mezclada con mis otros pelos. Debajo de mi almohada hay un pelo mío pero esa no es una prueba contundente. (Era yo la cucaracha.) Me hago un café y todavía siento el sueño en mi cuerpo. (Era yo la cucaracha.)

En la calle

Nadie sabía lo que estaba pasando. Ella sólo miró hacia arriba, luego hacia abajo, y comenzó a bailar. Pies, pies, cabeza. Pies, pies, cabeza. Abrió los brazos al cielo. Cerró los brazos a la tierra. Una y otra vez, durante dos horas.

Ella tampoco lo sabía. Un impulso la llevaba a moverse así. Un impulso que decidió no refrenar: ese fue su único mérito. Aquel baile venía de adentro. Venía de antes. De cuando el tiempo era tiempo y no… esto.

Sobrenatural

De hecho es el miedo el que impide todo tipo de “milagro” que el ser humano es capaz de hacer. Más allá de lo que cualquiera pudiera creer, no es que temamos precisamente al fracaso. Tener éxito en una empresa tal nos pondría en un lugar tan inesperado que, por un instante, estaríamos perdidos. Ese instante nos aterra.

Complejidad

“No lo dejes ir.” Parecía tonta o loca cuando me rebasó en la calle, sólo cuando volvió la cabeza para hablar conmigo su expresión cambió: Alguien la estaba utilizando para que me entregara un mensaje. Era un sueño, y sólo Dios sabe que tampoco estabas conmigo ahí.

Pensaba en dejarte entonces. Ella lo sabía.

Estoy “despierta” ahora, pero todavía no entiendo nada. No entiendo cómo funciona, pero mientras pedía ayuda al cielo, las voces, dirigiéndose a mí, dijeron: “Recordá que siempre tenés la razón en algún nivel del juego, el truco consiste en que decidas en cuál de ellos querés quedarte”.